02Mar

Esta es un partecita en primera persona, en donde relato mi inicio con el tarot.


Siempre me ha fascinado el misterio. Recuerdo ser una niña pequeña, hipnotizada por las imágenes del "Gran Libro de las Mancias", ese tesoro familiar que descansaba en nuestra desordenada biblioteca. Aunque en casa nunca se practicó la adivinación, ese libro despertó en mí una curiosidad enorme. Ese fue mi primer encuentro con el mundo del tarot y otras artes esotéricas.
Con el tiempo, me di cuenta de que tenía un gran vacío en mi interior, una falta de comprensión de mi propia espiritualidad y psicología. Fue entonces, casi sin querer, que tomé un mazo español y comencé a canalizar. No tenía ni idea de lo que hacía, pero sentía una alegría inmensa al trabajar con las energías, al intentar ayudar a otros a encontrar su camino.
Luego llegó el Tarot de Marsella, un regalo de una amiga del trabajo que tenia en ese entonces. Sin embargo, en ese momento no conecté con él. Seguí explorando, y descubrí los Registros Akáshicos. 

En esa sesión, me confirmaron que mi camino era por ahí, guiar a través de las cartas, pero que tenia que ser un camino hacia "la luz". En ese momento me obsesioné bastante con esa idea, a tal punto que termine deshaciéndome de muchas cosas que hoy, pienso que no era para tanto. En fin, a través de la prueba y error se aprende. De hecho es cierto que sin luz no hay sombra y que si no tocamos la sombra no hay luz.

Hay que tener cuidado con los extremos.
En febrero de 2020, compré mi primer mazo de tarot: el Yazay. Es un mazo elemental, basado en la Torá; me encantó su energía. Comencé a hacer lecturas, guiándome por mi intuición y mi sentir, más que por los significados tradicionales de las cartas. Durante un tiempo, solo leía para personas que entendían mi forma de trabajar, manteniéndolo fuera de mi portafolio público. De alguna manera me oculté, no me sentía totalmente segura debido a que estaba estudiando Counseling y en esos ámbitos este tipo de herramientas no están bien vistas. Aunque hoy, la mayoría de los terapeutas tradicionales recurren y utilizan muchas más de estas alternativas para sus consultantes y son totalmente efectivos siempre y cuando se utilicen con responsabilidad.
Hoy en 2025, el tarot regresó con fuerza a mi vida, esta vez con un Tarot de Marsella reversionado y maravillosamente ilustrado. Además utilizo otros oráculos y el péndulo que me ayuda a profundizar en mis canalizaciones.
Siento que algo se desbloqueó. Ahora mis lecturas son mucho más precisas, y entiendo que mis bloqueos anteriores se debían a mis propios juicios y prejuicio. 

"Permitir que ingresen las voces del afuera, nos pueden ajustar grilletes a los tobillos"


El tarot es una herramienta mágica. Me revela energías sutiles y tangibles, me ayuda a ver lo que está oculto en las profundidades de mi ser. Es una brújula que me guía hacia mi propio horizonte, una herramienta de autoconocimiento y afirmación que agradezco infinitamente. Y ahora, con alegría, puedo compartirlo con otrxs desde lo más profundo de mi alma.
¿Qué te parece mi historia? ¿Te sientes identificado/a con algo de lo que he compartido? Me encantaría leer tus comentarios. ¡Un abrazo enorme!

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